Bruta vs neta: el número que de verdad importa
La rentabilidad bruta es la que verás en cualquier anuncio: el alquiler anual dividido entre el precio de compra. Es útil para comparar a primera vista, pero engaña, porque no descuenta ni un solo gasto. Una vivienda con un 7 % bruto puede acabar dando un 3 % neto cuando metes en la cuenta todo lo que cuesta tenerla.
La rentabilidad neta sí descuenta los gastos reales (IBI, comunidad, seguro, mantenimiento, gestión) y los divide entre la inversión TOTAL: no solo el precio, también los gastos de compra (ITP, notaría, registro) y la reforma inicial. Esa es la cifra con la que debes decidir. Una rentabilidad neta del 4-6 % se considera razonable en España; por debajo del 3-4 %, la inversión depende demasiado de que el piso se revalorice.